viernes, 8 de septiembre de 2017

El trasnoche del alba

Las dos mujeres y los dos hombres iban con los ojos tapados en el coche grande del cacique Yeoward, todos en el sillón de atrás apretados y atados de pies y manos, delante un falangista conduciendo y otro apuntándoles con una pistola.

Bajaron por el barranquillo serpenteando la carretera de tierra desde las fincas tomateras de Schamann, donde habían parado unas horas para recopilar información para nuevas detenciones, que serían comunicadas a uno de los jefes de las “Brigadas del amanecer”.

De los cinco detenidos dos eran pareja, se trataba de Elvira García Redondo y Manuel Hernández Santana, ambos vecinos de Casa Ayala, ella no tenía afiliación política, el pertenecía al Partido Comunista y a la Federación Obrera, las otras dos personas detenidas no se conocían, eran María del Pino Acosta Alonso y Pablo Manuel Tavío Lledra, ella conocida maestra en la Aldea de San Nicolás, el abogado de jornaleros y aparceros a quienes no les cobraba por las consultas sobre derechos laborales.

El auto atravesó el barrio de Arenales y estacionó en una casa terrera donde había dos falanges y un guardia civil en posición de firmes en la puerta armados con fusiles máuser, la calle estaba vacía a las seis de la tarde, no se veían niños jugando, solo una estremecedora soledad, los detenidos notaron que se abrían las puertas del vehículo y que unas manos bruscas los arrastraban fuera, los gritos de un grupo considerable de fascistas que les espetaban:

-Van a saber lo que es bueno las dos putas y sus chulos rojos, las vamos a desfondar a las dos asquerosas estas-

Los cuatro cuerpos quedaron retorciéndose en el suelo arenoso unos instantes entre las patadas de los fascistas, Pino gritaba que no le dieran en la barriga porque estaba embarazada, pero los falanges se reían y le daban más fuerte en su vientre y espalda.

Luego apareció como de la nada el jefe falangista Santiago Vera Tomás, conocido como “El Chapa”, que con un cuchillo carnicero les cortó las sogas de pitera de las piernas, levantaron a puñetazos a los cuatro y los hicieron andar sin quitarles la capucha negra de sus cabezas, sentían a su alrededor los insultos de aquellos criminales, uno le subió la falda a Elvira y le destrozó las enaguas entre las risas de los hombres vestidos de azul, la muchacha cayó al suelo chillando y Antonio Betancor le pisó la cabeza mientras el resto de hombres la desnudaba.

Llegaron a un pasillo estrecho donde se escuchaban gritos y alaridos de mujeres y hombres que estaban siendo torturados, olía mucho a excrementos, orines y vísceras.

Les quitaron las capuchas, Elvira estaba desnuda, Pino con el pecho fuera por los tirones de la soldadesca en la calle, un hombre alto muy elegante vestido de traje y corbata negra, como si estuviera de luto, en la manga un brazalete con el escudo de Falange, les observó en silencio con una vara en la espalda.

-Soy “El Chapa”- dijo y señaló a Manuel Hernández:

-Este pal fondo con los comunistas que lo conozco de las huelgas en las tierras del Señor Conde- dijo poniéndole la vara en la barbilla.

Luego se quedó mirando un buen rato a Pablo Tavío antes de decir:

-Hombre, Don Pablo el abogado de los pobres, a este me lo quería yo echar en cara hace muchos años, llévenlo al sótano para que conozca el sabor del buen café, lo quiero colgado pero todavía no por los ojos, dejen que yo baje después de follarnos a estas putas-

Las dos mujeres lloraban de miedo:

-Déjame a mi la preñada que tiene leche en las tetas- dijo el jefe requeté de Guanarteme Floro Alemán Tirado.

Las dos mujeres fueron arrastraban a una sala con varios colchones de paja en el suelo donde había dos mujeres inertes, que parecían estar muertas con las piernas abiertas y mucha sangre en los muslos.

-Saquen de aquí a esta escoria- gritó “El Chapa” -amarren a estas dos guarras con las patas bien abiertas, primero los jefes, luego que pase la centuria-

Cerca de la puerta pasaban dos señoras mayores, que cruzaron a la otra acera, era inevitable escuchar los gritos, las dos se miraron a sus caras desencajadas, aceleraron el paso y se persignaron.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es

Imagen del blog "VERDEOLIVO" sobre la represión fascista y la memoria
 histórica en Chile y Latinoamérica

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