viernes, 30 de septiembre de 2016

En lo más profundo del amor alzado

Regalado Antúnez avanzaba lento por la gruta donde la oscuridad era total, sentía una sensación de ingravidez, llegó un momento en que era incapaz de detectar donde estaba el suelo y donde estaba el techo, parecía volar en lo más negro, no sabía en que momento podía chocarse, rasgarse la piel, por lo que iba con los brazos levantados como tocando la nada, esperando en cualquier momento toparse con las cortantes paredes de la inmensa cueva marina.

Eran meses de persecución desde que llegaron las Brigadas del amanecer a las afueras de Santa Lucía, gente del Conde de la Vega, familiares de la Marquesa, los Del Castillo, los Manrique de Lara, los hijos del capitán Soria, el industrial tabaquero conocido como Eufemiano, junto a todo un grupo de niños ricos, que desde la noche del sábado 18 de julio de 1936 comenzaron a detener de madrugada en sus casas a hombres y mujeres, para en unas horas después de todo tipo de torturas y abusos sexuales lanzarlos a la Marfea, en la chimenea volcánica de la Sima de Jinámar, en cualquier pozo de las muchas propiedades de estos terratenientes, la muerte agazapada en cualquier rincón de aquella isla inundada de soledad y terror.

Siguió andando sin ver nada más que lo oscuro y notó en sus pies el agua fría, se agachó un momento, mojó sus manos en el liquido elemento y las llevó a sus manos, era salada, percibió como se enterraba en una arena suave, cálida, húmeda hasta los tobillos, sintió miedo cuando comprobó que algo le rozaba los pies, imaginó que eran peces pequeños, caminó sin parar durante mucho tiempo, no sabían cuanto, quizá minutos, tal vez días enteros, no existía forma de conocer o descifrar lo que parecía la nada, esa especie de camino donde los sentidos se agudizaban, el oído, el olor, la sensación de sentirse libre, protegido en la profundidad de la tierra, alejado de las matanzas masivas, del exterminio programado sobre lo mejor de un pueblo.

De repente comenzó a ver al fondo una pequeña luz, parecía una lámpara de aceite, se fue acercando con cautela y pudo ver a dos hombres sentados junto a un gran charco de agua, estaban comiendo pescado crudo y llenaban una botella vacía de ron del agua dulce que brotaba del techo.

Los también evadidos escucharon las pisadas y se parapetaron asustados detrás de una piedra gigantesca, esperaban lo peor, que los hubieran descubierto los fascistas. Regalado los conoció al instante, eran Diosdado Reyes y Martín Cabrera, compañeros de la Federación Obrera. Los tres se dieron un abrazo largo, lloraron como niños refugiados en el pecho de sus madres, comieron pescado untado con sal marina extraída de las grietas, hablaron durante horas de su deambular durante años por los montes, de los compañeros asesinados, de la traición de aquellos psicópatas que mancharon de sangre todo el territorio insular.

Luego se durmieron profundamente sobre la arena blanca y los callaos, nada interrumpía aquel sueño profundo, a la derecha de la cueva había varios esqueletos envueltos en varias capas vegetales, eran momias de los pueblos originarios, todo parecía mezclarse, el sueño de los perseguidos, la memoria de otra gente masacrada, exterminada por el mismo odio. Los tres se quedaron allí, jamás se supo cuando salieron, ni siquiera si alguna vez vieron la luz del día.

En los acantilados de la costa de Mogán el laberinto de cuevas hace imposible conocer el lugar exacto, la memoria nos dice que allí siguen alzados, que su legado de resistencia está presente, que de alguna forma mágica se enfrentan a las construcciones de los mafiosos especuladores, hijos y nietos de los asesinos responsables directos del genocidio isleño.

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Necrópolis guanche de Uchova en el municipio de San Miguel 
de Abona en el sur de la isla de Tenerife.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El circo de los tiros en la nuca

Los cinco hombres estaban en la pequeña celda del cuartel de La Isleta, solo la brisa del mar entraba violentamente por la ventana de rejas y movía la destrozada cortina, un trozo de bandera del regimiento de artillería. Afuera se escuchaba el bullicio de los falanges que venían como cada día a ver el “espectáculo” de los fusilamientos masivos, aquellos muchachos de Telde se abrazaban los unos a los otros, Juan parecía encabezar el inmenso manantial de sentimientos, ayudaba a que aquella tristeza pareciera como un oasis de lucha guerrillera, la que imaginaron en cada huelga contra los criminales terratenientes agrícolas, esos sueños se habían extinguido aquella tarde, cuando el pelotón preparaba sus armas sobre aquella lava apagada del volcán de La Isleta.

Afuera el olor a pólvora y sangre hacía presagiar algo terrible, unos días antes habían asesinado a los cinco de San Lorenzo, camaradas inolvidables en aquella alborada de una isla acribillada a balazos, donde de repente todas las injusticias de siglos se juntaron, las de los tiempos de la llamada “Conquista”, cuando hombres de armadura, barbas, cruces y espadas exterminaron a los pueblos originarios, la esclavitud de cientos de años, el hambre, las migraciones a territorio americano, el derecho de pernada, los abusos de poder, hombres y mujeres arrojados al mar, a los pozos, a los agujeros volcánicos por aquellos fascistas, los que tenían la misma mirada de odio de los hombres que vinieron del otro lado del mar, las del presagio ancestral de la mágica harimaguada conocida en Fuerteventura por Tibiabín.

Cuando los sacaron con las manos atadas a la espalda los hicieron caminar por un sendero de picón, los cientos de falangistas y sus familias los recibieron con insultos y silbidos, parecía el ruido atronador de la luchadas en el Campo España, cuando el “Faro de Maspalomas” conseguía tumbar a cualquier bregador.

Juan pidió tranquilidad a los compañeros que no podían evitar venirse abajo y llorar como recién nacidos.

-Será solo un momento camaradas, no les demos el gusto de morir como cobardes, arriba las cabezas, caemos por una causa invencible.

En las laderas que rodeaban el lugar de ejecución había banderas azules de la Falange, pancartas que decían ¡Arriba España! ¡Viva Franco!, también caras conocidas, algunos hasta antiguos vecinos de los barrios de Valsequillo, La Herradura y San Juan, gente ansiosa de más sangre, de celebrar como seguían asesinando a lo mejor del pueblo canario.

Los muchachos que no superaban los veinticinco años se colocaron en una sola línea, mirando los cañones del máuser desde donde bramaría fuego, ninguno agachó la cabeza, Juan dio varios vivas a la República, Generoso lanzó un grito casi inaudible honrando a la clase trabajadora.

Se hizo el silencio después del estruendo y las balas que atravesaron aquellos cuerpos fuertes, ahora destrozados por las torturas de meses, forjados con el duro trabajo de sol a sol en la haciendas de los caciques que los habían condenado a muerte.

A los pocos segundos de caer al suelo el cura conocido como Don Domingo Cúrvelo, hijo de Mariquita la de la tienda de “aceite y vinagre” de la calle Faro, les dio la extremaunción, mientras les daba el tiro de gracia en la nuca entre los vítores del público asistente, varios niños saltaban de alegría arengados por sus madres vestidas de negro y crucifijos al cuello.

Allí quedaron los cinco entre varios charcos de sangre antes de llevarlos a la fosa común del cementerio de Vegueta, los militares y falangistas se fueron a la cantina de oficiales donde había preparado un tenderete con sancocho con papas y cherne, vino de El Monte y ron aldeano.

El viento que venía de alta mar parecía jugar con los pelos negros de los hombres asesinados, un águila ratonera elevó mucho el vuelo, casi no se le veía en la lejanía de la altura, parecía contemplar la soledad, la brutal desolación desde un cielo sin nubes de abril del 37.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

Sergio Millares, tu problema es no tener muertos en ninguna fosa común (2)

Si, Sergio Millares Cantero, te has metido donde no debías meterte, no tienes muertos en ninguna fosa común como mi familia y las de miles de canarios, incluso tuviste gente cercana afiliada a la criminal Falange, quizá ese sea uno de tus problemas. Era de esperar que de nuevo metieras tu hocico en algo tan digno y limpio como nuestra lucha por la reparación de las víctimas del franquismo.

Vas tergiversando la realidad, ya no sabemos cuáles son tus vergonzosos objetivos con la fosa común del cementerio de Las Palmas. Dices que yo estaba integrado en ese Consejo Asesor creado a tu medida, te recuerdo que solo fui a una reunión y al ver para lo que servía y su excesiva politización y partidismo decidí no asistir más.

No tienes derecho a decir en los medios de comunicación que yo iba y no iba a las reuniones como si fuera un frívolo, son demasiados años de lucha, persecuciones y sufrimiento para caer tan bajo, mira tus putas actas y verás que solo fui una vez, así que no mientas, no caigas tan bajo que eres un cargo público de un Ayuntamiento importante como es Las Palmas de Gran Canaria.

¿Por qué no quieres que se exhume la fosa? ¿Qué tienes que ocultar? ¿A quién le sigues el juego? ¿Mejor no saberlo verdad?

Llevo más de 30 años luchando por los derechos civiles, la memoria, la verdad y la justicia, investigando, escribiendo, defendiendo los derechos de mi familia, la de mi gente asesinada por la escoria fascista, por la memoria de mi abuelo fusilado, Francisco González Santana, mi tío, el bebé de cuatro meses, Braulio González García, asesinado en su cuna por una Brigada del Amanecer en la carretera general de Tamaraceite, por mi abuelo Juan Tejera Pérez, torturado salvajemente y encarcelado en los campos de concentración de La Isleta y de Gando, por mi tía Rosa García, rapada, maltratada y vejada por los falangistas de Tamaraceite.

¿Quieres más oscuro y siniestro personaje? ¿Quieres que te cuente más cosas del dolor de mi familia, de los abusos, de los golpes, de las torturas, de mi infancia entre los brazos temblorosos del terrible miedo de mi gente?

No mereces que te escriba ni una línea, pero pienso que al menos vale la pena cerrar ya contigo cualquier tipo de dialogo sea por el medio que sea, siento nauseas con solo escuchar tu nombre, desde que asesoraste al derechista alcalde del PP Juan José Cardona, cuando te ofreciste de “mediador” para jodernos también, exactamente como haces ahora con la posible exhumación de la fosa de este cementerio, un campo santo repleto de los cuerpos de nuestros héroes, luchadores por la democracia y la libertad.

Nos mentiste también en aquellos años negros de gobierno del Partido de la Gürtel antes de que te expulsaran de Izquierda Unida, negociaste a nuestras espaldas con ese regidor, nos engañaste y ahora sigues mintiendo, falseando la realidad, dejando mal a quienes luchamos sin cobrar un puto céntimo por la dignificación de las víctimas del franquismo.

Qué diferencia Millares con otros miembros de tu familia, personas honradas, comprometidas y luchadoras, con otros cargos públicos de tu Ayuntamiento. Hace poco nos vimos con el Teniente de Alcalde y concejal de Urbanismo, Javier Doreste,  de Podemos, para otro tema de memoria democrática y nos trató con respeto, con cariño, estuvimos con el casi dos horas, como se debe tratar a la ciudadanía que luchamos por causas tan justas y dignas. Tu propio alcalde, nuestro alcalde ha sabido también respetarnos, ha manifestado públicamente que esa fosa, la que tu tratas de dejar enterrada para siempre bajo un monolito de “cal viva”, se abrirá, que es de justicia que las familias tengamos reparación, que mi viejo con 90 años antes de morirse pueda enterrar dignamente a su padre, que cientos de familias puedan besar sus huesos amados.

También hay buena gente Millares en el Cabildo de Gran Canaria, el consejero de Solidaridad y Cooperación Carmelo Ramírez, con el que tenemos en marcha un proyecto muy importante, con su consejero de Cultura Carlos Ruíz, su presidente Antonio Morales con los que también estamos llevando a cabo proyectos, esos pequeños sueños de concordia y fraternidad, todas personas que nos apoyan y defienden nuestra causa, la causa de millones de familias en todo el estado español.

No quiero, mi familia, mis compañeros y compañeras de lucha no queremos saber nada más de ti, la fosa común del cementerio de Vegueta se va abrir, se va a exhumar, quieras tu o no quieras más temprano que tarde, la deuda histórica con las familias que tenemos muertos en ese agujero inmundo será saldada, porque afortunadamente existen políticos decentes, gente de bien que respalda y es solidaria con quienes luchamos sin pedir nada a cambio.

La historia jamás te absolverá, tu lo tienes claro, lo sabes bien, no representas a nadie, ni siquiera perteneces ya a ningún partido político porque te echaron a la puta calle, estás ahí y juegas al poder como independiente, no sabes que el poderío es una mierda pinchada de un palo que solo dura unos años, que lo que verdaderamente importa es la ternura solidaria, las acciones diarias para construir un mundo mejor, donde ninguna familia de Canarias, de todo el estado español siga teniendo muertos enterrados en fosas, cunetas, pozos o simas.

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Sergio Millares sonriente, mostrando al alcalde del PP Cardona los papeles de Juan Negrín

jueves, 22 de septiembre de 2016

Fernández Díaz, Mola, Sanjurjo y otras mierdas fascistas

El ultra católico y miembro del Opus Dei ministro del Interior del podrido gobierno español del PP estuvo estos días en la heroica Navarra, donde fueron asesinados miles de republicanos por las hordas fascistas, los criminales de lesa humanidad que tanto le gustan al señor de los cilicios y las medallas de sus vírgenes vestales, las que sus esbirros municipales declaran alcaldesas perpetuas y otras mierdas de un país de pandereta, toreros, torturadores, hambre infantil, suicidios masivos por motivos económicos, desahucios a punta de porras, pistolas policiales y corrupción política generalizada.

Por donde quiera que pasa el ministro ultraderechista no crece la hierba de la democracia, esta vez nos encontramos con otra de sus perlas que avergüenzan al mundo civilizado, lanza otra de sus falangistas arengas defendiendo a generales genocidas fascistas como Mola o Sanjurjo, acusando a las víctimas del franquismo, las que quieren recuperar a sus familiares de las fosas comunes y cunetas, de “querer ganar ahora la Guerra Civil”.

Esta humillación, esta burla, solo puede salir de una boca podrida de odio, de un tipo mediocre, triste, oscuro, tirando a gris franquismo, con fama de juerguista zorro en las noches de la farándula. El que ha tenido la suerte de montarse en el carro de la banda pepera, para retirarse cuando sean expulsados del gobierno de la caterva, y enchufarse en cualquier multinacional de las puertas giratorias como ha intentado su colega Soria, alias “El panameño”.

Fernández Díaz, no te tenemos miedo aunque seas el promotor de esa dictatorial y asquerosa “Ley Mordaza”. Los nietos y nietas de los asesinados por tus admirados criminales franquistas vamos a seguir luchando, no vamos a parar de lanzar a los cuatro vientos el genocidio cometido por tus amigos los sanguinarios generales nazis españoles.

Recuerda demonio que imperios más grandes han caído, jamás olvidaremos ni perdonaremos tus amenazas y humillaciones a las familias de las víctimas del fascismo, has entrado en la historia como lo peor de la especie humana junto a Hitler o Mussolini.

Hasta ese Dios cruel y machista en el que crees, si existiera, estoy seguro que te condenaría a los infiernos de tus diablos con cuernos, rabos, putas, fuego y aberraciones innombrables.

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viernes, 16 de septiembre de 2016

¿11 años de cárcel por defender la universidad pública?

La deriva autoritaria del régimen monárquico español, heredero del franquismo, está llegando a extremos de pre-dictadura en la persecución generalizada de las voces discordantes con sus vergonzosas políticas, ahora le toca el turno a Ermengol Gassiot, secretario general de la CGT Catalunya, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), a un trabajador de Administración y Servicios (PAS) de la misma universidad, que era delegado de los Colectivos Asamblearios (CAU-IAC) de dicho centro educativo y a 25 estudiantes.

Las desproporcionadas condenas que pide la Fiscalía son de 11 años y 5 meses de prisión para todas y todos, una petición relacionada con los hechos ocurridos en los años 2012 y 2013, cuando se produjeron movilizaciones estudiantiles en la UAB que culminaron con la ocupación del rectorado.

En aquellos días Gassiot era delegado sindical, miembro del comité de empresa de la universidad y profesor de Arqueología, posteriormente elegido secretario general de la CGT, además entre los estudiantes procesados está Eudald Calvo, actual alcalde de Argentona de la Candidatura d´Unitat Popular (CUP).

Un grupo de estudiantes y algunos profesores ocuparon durante un mes en 2013 el rectorado, Ermengol Gassiot lo hizo como delegado y miembro del comité de empresa, la acción se convirtió posteriormente en una ocupación protagonizada por los colectivos en lucha de la UAB, durante esas horas se manifestó la oposición política de los estudiantes, profesores y PAS en el interior del equipo de gobierno de la institución universitaria, varios profesores y personal de administración mostraron su solidaridad con su presencia en el edificio, llevando a cabo sus clases en el rectorado.

La Fiscalía acusa y pide condenas genéricas de más de 11 años de cárcel a Gassiot y resto de personas que participaron en las movilizaciones. En el caso del actual secretario general de la CGT, se le piden esos años de prisión por un delito continuado de desorden público y otro de coacciones, entre otros. Además incluye 5 años de alejamiento de la UAB para el conjunto de los 27 acusados y 385.000 euros para compensar lo que consideran daños ocasionados en dichas dependencias universitarias.

También y para remachar el clavo de esta inmundicia la vicerrectora de estudiantes de la UAB Silvia Carrasco, militante de Iniciativa per Catalunya (ICV) por Sabadell, se persona como acusación particular contra estudiantes y sus propios compañeros profesores.

Desde el franquismo y su criminal de lesa humanidad, Tribunal de Orden Público (TOP), no se producían denuncias penales que pidan prisión a estudiantes y profesores, lo que viene a demostrar los niveles de degradación de la actual justicia española, en manos de un régimen que progresivamente va destruyendo los derechos civiles de la ciudadanía, protegiendo a policías que por ejemplo revientan un ojo a un manifestante o inflan a palos a cualquier familia desahuciada con menores o personas enfermas entre sus miembros, dejando en la calle a toda una fauna de políticos corruptos que son indultados, vergonzosamente condenados a ridículas condenas tras haber saqueado millones de euros de las arcas públicas.

La vara de medir de este régimen se inclina como casi siempre por el lado más sucio y putrefacto, se persigue y se trata de encarcelar la solidaridad, la sensibilidad, la complicidad y la empatía de profesores con sus alumnos en demanda de una educación pública de calidad, para que las hijas y los hijos de la clase trabajadora tengan derecho a una universidad asequible, abierta y fraterna.

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Imagen de la asamblea del 17 de abril del 2013 que precedió al encierro en el 
edificio del Rectorado de la UAB (Foto Josep García, el Periódico)

martes, 13 de septiembre de 2016

La marca España huele a muerte y tortura animal

Siento un inmenso sentimiento de tristeza cuando veo las imágenes de tipos corriendo detrás o delante de toros, agarrándolos por el rabo, por los genitales, destrozándoles la carne con lanzas, quemándoles los cuernos, lanzándoles dardos, clavando espadas en el corazón de vaquillas recién nacidas, hombres de todas las edades, riendo, bebiendo, jugando, divirtiéndose con el sufrimiento de un pobre animal que no les ha hecho ningún daño.

En mi casa cada día veo los ojos de mis perras, me miran alegres cuando llego, me despiden cada mañana cuando voy al trabajo, se ponen tristes cuando surge cualquier problema personal, laboral, de cualquier índole, son capaces de presentir el sufrimiento. Todos los animales no humanos sienten, sufren, aman, desean vivir los años que la naturaleza les ha otorgado para ser felices en el tiempo que habiten este espacio del universo al que llamamos Tierra.

¿Qué pensaran cuando ven a todos esos energúmenos persiguiéndolos, acorralándolos, haciéndoles daño, torturándolos, como en el Toro de la Vega, de la Peña o como diablos quieran definir esta aberración sin sentido, sin lógica, la vergüenza de la especie humana?

¿Esos “mozos” como les llaman en la fiestas patrias españolas, tendrán algo de empatía en sus cerebros, solidaridad, ternura por cualquier ser vivo, como tratarán a sus familiares, a sus hijos cuando llegan a casa con las manos manchadas de sangre inocente?

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Imagen de un "festejo" taurino en España

sábado, 10 de septiembre de 2016

Semillitas de infinito

Ginés Martín, el preso de Lanzarote, tenía claro que no saldría vivo del campo de exterminio de Gando, esa misma mañana se había enterado del asesinato a palos de su amigo, su compañero desde la infancia, el periodista y paisano de la isla conejera, el conocido periodista republicano Manuel Fernández.

No se podía creer que por escribir pudieran matar a alguien, pensó en las obras de teatro que habían montado juntos de Federico García Lorca, las que también le podían costar su sentencia de muerte, o quizá por ser maestro republicano en Arrecife y Teguise, haberle dado una formación libertaria a los chiquillos más humildes y empobrecidos de la ahora ensangrentada isla de los volcanes.

El patio del campo eran un reguero de sangre por las palizas de los falangistas a sus camaradas, a la mínima te inflaban a palos, pensaba, solo por mirarlos, por no picar la piedra en los trabajos forzados con suficiente energía, recordaba especialmente al “Cabo de vara” y traidor, al que todos conocía por “Doreste”, uno de los más violentos cuando los golpeaba, fue quien la partió la clavícula mientras cavaba una fosa para enterrar a varios reclusos, casi unos niños, que habían fallecido de tifus, tuberculosis e inanición por la falta de alimentos.

No había medicinas, no los atendía ningún médico ni sanitario si enfermaban, los dejaban morir lentamente en aquellos barracones repletos de piojos, chinches, cucarachas enormes y ratas de cloaca, la comida era un caldo acuoso recalentado con restos de verdura y fregadura flotando en la superficie, otros días comían solo pan duro y agua.

En aquel espacio del horror era muy difícil escapar de las constantes palizas, de las torturas y violaciones de los esbirros fascistas, nada tenía sentido, solo sobrevivir como cada uno pudiera, tratando de buscar la humanidad en la empatía con el resto de cautivos, asistir a la clases del Doctor Manuel Monasterio o del artista y pintor, Felo Monzón, que enseñaban matemáticas, alfabetización, historia de la humanidad en los escasos momentos libres.

A las pocas semanas que mataron a su amigo Manuel, vino un coche negro con varios falangistas y el teniente Lázaro del cuartel de artillería de La Isleta, atravesaron la carretera de tierra hacia el antiguo lazareto, ahora reconvertido en recinto de muerte. Aparcaron el vehículo en la explanada desde donde se divisaba la playa y preguntaron quien era Ginés el de Lanzarote.

Lo encerraron en uno de los cuartos pequeños, alejado de los barracones, donde los médicos antiguamente atendían a los leprosos, en aquellos momentos reconvertido en recinto de interrogatorio, lo colgaron por las piernas con una cadena que le cortaba los tobillos y comenzaron a preguntarle por su relación con el periodista asesinado, ya enterrado en la fosa común del cementerio de Las Palmas, junto a cientos de compañeros fusilados o directamente ejecutados con un tiro en la nuca.

Violentamente lo azotaban con varas de acebuche y una pinga de buey que portaba un señor mayor que no había visto nunca, llevaba un cachorro (sombrero) en la cabeza y en el cinto un naife (cuchillo canario), con el que aprovechaba en algún momento del interrogatorio para pincharle los testículos o introducírselo en el ano, aquellos azotes le desgarraban la piel y la sangre la corría por todo el cuerpo, creando un inmenso charco rojo bajo su cabeza.

Llegó un momento que las preguntas no podía contestarlas, era todo demasiado incoherente, todo se le mezclaba en la mente, solo le venían recuerdos dulces de niño jugando en la Playa de Famara, las excursiones clandestinas con las muchachas del sindicato a la Cueva de los Verdes, el sabor del queso del sur de la isla, el vino de los viñedos plantados en medio de los volcanes, las viejas leyendas de los aparecidos en aquella playa que las viudas esperaban en las oscuras noches, con la esperanza de recuperar aquellos amores perdidos para siempre.

Uno de los torturadores le tomó el pulso y pidió que lo bajaran.

-Este está medio muerto, mejor sacarlo ya en el camión de Eufemiano pa la Sima de Jinámar, que al menos vea como lo tiramos y sufra hasta el último momento.

Le echaron por encima de su cuerpo desnudo y tirado en el suelo varios cubos de agua, lo que le hizo despertar un poco de la agonía, lo engrilletaron con las manos a la espalda y lo metieron en un camión repleto de hombres sentados en el suelo, también con claras muestras de maltrato.

Ginés no llegó vivo a la chimenea volcánica, estaba demasiado débil, el falangista Julián Manrique de Lara mandó parar el camión cuando comenzaba la subida a la Sima, lo sacaron entre dos requetés muy jóvenes y lo dejaron al borde del camino.

-Cuando tiremos a estos hijos de puta y bajemos a este lo tiramos en el pozo de Los Ascanio que está muy cerca de aquí. –Dijo con sorna el capitán Del Castillo-

Su cuerpo desnutrido quedó al borde del camino, parecía un perro atropellado, raquítico semidesnudo, en ese preciso instante y cuando el vehículo ya se había alejado abrió los ojos, todavía estaba vivo, el cielo de octubre del 36 estaba limpio, repleto de estrellas y constelaciones, vio varios meteoritos desintegrarse al entrar en la atmósfera de la Tierra, parecían semillitas de luz que venían del infinito. Se acurrucó, tenía mucho frío, cuando llegaron para arrojarlo al pozo de El Maipez ya estaba muerto.

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Fuente de la imagen: "Los peores métodos de tortura de la historia" (Taringa)

viernes, 9 de septiembre de 2016

El largo recorrido del dolor por los mártires de la libertad

Siempre he pensado en como se pudo sentir mi abuela Dolores García, cuando llegó la noticia a Tamaraceite del fusilamiento de su marido Francisco González, meses antes una “Brigada del amanecer”, integrada por una cuadrilla de falangistas, había asesinado en su cuna a su hijo de cuatro meses Braulio González, mientras realizaban un registro en su humilde vivienda.

Desconozco la magnitud de ese dolor, hasta que límites puede sufrir un ser humano, cuantas lagrimas se pueden derramar hasta secarse los ojos, cuantos gritos y alaridos de horror se pueden emitir hasta que se rompan las cuerdas vocales.

De niño recuerdo como en muy baja voz se hablaba en casa de todo lo que había sucedido, mi abuelo Juan Tejera, que también estuvo condenado a muerte, pero le fue conmutada la pena por una cadena perpetua, mi tía-abuela Rosa García, la que fue rapada, paseada por todo el pueblo, sufriendo las palizas y abusos sexuales de los fascistas, ambos me desvelaron esa cortina que ocultaba todo lo que había sucedido en mi familia, tardes con Rosa en la casa de El Puente, de cine con mi abuelo, de paseos por la vieja ciudad de Las Palmas, donde cada uno contestaba a mis preguntas, saciaban mi curiosidad de niño solitario en una familia destrozada por los criminales franquistas.

Fosa común del cementerio de Las Palmas con las fotos de Francisco González Santana 
y el alcalde comunista Juan Santana Vega, ambos enterrados en ella (Foto: Interviú)

Ahora con el paso del tiempo solo me quedan mis padres, ya muy mayores, mi viejo cumple 92 años en noviembre y sigue esperando que le devuelvan los restos de su padre, enterrados en la fosa común del cementerio de Las Palmas.

La vergonzosa desidia institucional y judicial lo ha evitado, sabemos exactamente donde están los restos de este ser querido, hasta los metros que está bajo tierra este luchador por la libertad y la democracia, que yace enterrado como basura, junto a cientos de republicanos más en ese agujero del horror. A pesar de todo siguen sin haber respuesta, a mi ya no me quedan argumentos para explicarle a mi padre que las palabras bonitas de los políticos son en su mayoría falacias y falsedades, con la excepción del Cabildo de Gran Canaria que nos está apoyando en todo lo que pueden, que las fotos que se tomaron junto a ellos en el homenaje del cementerio no eran más que una forma de “quedar bien”, de obtener votos fáciles de la gente de bien de la izquierda, la que sigue, seguimos creyendo en la verdad, la justicia y la reparación.

Ya mi padre no es el que era, se suele olvidar de las cosas cotidianas en algún momento, le falla la memoria, pero me pregunta cada día si se va abrir la fosa común o no, yo ya no se que decirle, si hablar claro y aclararle que son todos una pandilla de hijos de puta encubridores del genocidio fascista en Canarias o que hay que seguir esperando, callados, en ese silencio sepulcral, aterrador que lleva rondando a mi familia desde hace ochenta años.

¿Cómo es posible que en una democracia europea suceda algo tan grave?

¿Cómo se puede permitir que ninguna institución canaria, ningún político se haga cargo de algo tan sencillo como reparar este inmenso dolor?

¿Porqué se siguen riendo y burlando de las víctimas del holocausto franquista, defendiendo oscuros intereses que según pasa el tiempo se hacen más y más inconfesables?

¿Hasta qué momento debemos aguantar antes de meternos en el cementerio y sacar nosotros mismos a nuestros muertos?

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Diego González García reivindicando la exhumación de su padre de la fosa común (Foto: Carlos Reyes Lima)

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La romería del Pino y de la sangre

Las gotas de agua se filtraban por el techo de caña y barro de la casa de la carretera de Teror, María Tejera miraba mientras Dionisio dormía. El liquido elemento adquiría formas inimaginables, la joven abrigaba a su amor, aunque fuera septiembre ya se notaba el frío a pocos kilómetros de Miraflor, afuera se escuchaba el ruido de los romeros que caminaban para ver a la virgen, la que los curas colgaron siglos antes de un pino para hacer creer a los pueblos originarios que había sido una aparición mariana, uno de los muchos montajes de esa entidad criminal de indígenas, cómplice directa del genocidio franquista en el golpe de estado.

Sonido de timples y guitarras, de cantos folklóricos de gente borracha, algún ¡Viva a Franco! Y también otros grupos que iban rezando el rosario piadosamente mientras subían las empinadas cuestas hacia el pueblo de la patrona de Gran Canaria.

Los amantes seguían en la cama, Dioni parecía soñar, una especie de pesadilla que le hacía mover las cejas, los ojos le giraban, gemía muy flojito, una especie de susurro, como los bebés cuando quieren alcanzar el néctar cálido de la leche del pezón de su madre. María le dio un besito en la mejilla, le acarició el pelo negro como el azabache, se pegó a él, lo abrazó sin apretarlo, solo quería que sintiera que estaba protegido, como los pajaritos en su nidos, cuando la madre los envuelve con sus alas de calor y luz.

No eran más de las doce de la noche cuando se escucharon gritos en la puerta, fuertes golpes en la gastada madera de tea.

-Abre hijo de perra, rojo asqueroso, ya sabemos quién coño eres, abre la puta puerta porque te vienes con nosotros de romería, nos vamos a follar a la puta guarra de tu mujer. -Decía una voz ronca, la del jefe falangista de Guanarteme, Ramón Roca Samsó-

Dionisio García se despertó sobresaltado, se puso los pantalones, la camisa blanca, las alpargatas, María lloraba, sabían que había el llegado el momento, que había sido un error no partir hacia las montañas de Valleseco cuando empezaron a detener y asesinar a los compañeros, los dos pensaron que al haberse quemado los papeles del partido no lo iban a localizar, que su participación en las huelgas de las tierras del Conde de la Vega había sido escasa, que era uno más, que no hablaba en las asambleas, que solo ayudaba a los camaradas en las visitas a las fincas de las explotadas mujeres aparceras.

Afuera el rumor de los cantos y la fiesta se confundía con los golpes y los gritos de los fascistas, los rezos a la Virgen del Pino con las blasfemias e insultos de los esbirros, la pareja no sabía qué hacer, apagaron la vela de la mesilla de noche, sabían que si abrían los matarían, pero en ese instante la puerta se vino abajo, entraron como fieras, todos borrachos, apestaban a sudor y ron de caña, el falangista Roca ordenó a sus hombres sacar a la mujer al patio de la casa.

-Amárrenla a cuatro patas, así nos la follamos delante de este cabrón antes de matarlo.

Dioni intentó evitar que se la llevaran y el requeté de Teror, Santiago Ramos, le dio un culatazo en la cabeza que le abrió una enorme brecha en el cráneo.

Cuando recuperó el conocimiento vio la cola de treinta falangistas y guardias civiles que iban uno a uno abusando de su esposa, tenía las manos atadas a la espalda con soga de pitera, comenzó a gritarles todo tipo de insultos y el jefe Roca le pegó un tiro en la sien que lo dejó fulminado en el suelo.

María estaba casi inconsciente y sentía un inmenso dolor en sus entrañas, mucho asco, tristeza, afuera seguía el ruido de la romería, los cantos, los timples, los rezos, los “Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores”, mientras aquella banda de criminales violaban a la frágil muchacha de Tamaraceite.

Levantó la vista y vio muerto a Dionisio en medio de un charco de sangre que brotaba abundantemente de su cabeza, comenzó a gritar, una especie de alarido de rabia e impotencia, se revolvió le mordió el sexo a uno de los falangistas que se lo estaba introduciendo en la boca mientras otro la penetraba, casi se lo arranca, el fascista dio un grito que estremeció el recinto, se hizo un silencio y el falangista jefe de centuria, vecino de Arucas, Carlos Alberto Cardona, le cortó la yugular con un cuchillo que llevaba al cinto.

La mujer se derrumbó, de su cuello brotaba una fuente de líquido rojo, mientras moría los miraba con ojos de odio y a la vez de paz por escapar de aquel martirio, las carcajadas de los asesinos amenizaron sus últimos instantes de vida.

Metieron los dos cuerpos en el coche negro del capitán Carmelo Soria, vecino de Telde, que acababa de llegar con dos prostitutas de Las Palmas. El auto partió lentamente hacia la costa de Bañaderos para arrojar a la pareja de amantes al mar dentro de sacos repletos de piedras.

La romería siguió su curso, incluso los falangistas se sumaron a la fiesta, después de lavarse la sangre de las manos y las ropas en la pila de agua fresca, una vez que saquearon la vivienda, llevándose los pocos objetos de valor de la pareja.

Dejaron las puertas y ventanas abiertas, los que subían por el camino a Teror miraban extrañados, algún borracho entro en la casa a defecar, lo que había sido un nido de amor y esperanza era un rio de sangre.

Los cantos, los avemarías y los vivas a la Santa Cruzada, al glorioso Movimiento Nacional amenizaban aquel lunes 7 de septiembre de 1936, María y Dionisio ya eran parte del violento fondo marino del norte de aquella isla masacrada, su gata Matilde en la azotea ya sabía que se había quedado sola para siempre.

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Visita del General Franco a la Villa de Teror (1950)

lunes, 5 de septiembre de 2016

"Sin novedad en El Alcázar": Apología del fascismo en TVE

Mientras escribo estas líneas en la 2 de TVE, la televisión pública española, emite en hora de máxima audiencia la película, “Sin novedad en El Alcázar”, un homenaje al fascismo español, al genocidio orquestado por falangistas, Iglesia Católica y militares criminales sobre cientos de miles de republicanos demócratas, comunistas, anarquistas o personas que defendían la educación para todas y todos.

El “Cara al sol” está sonando en todos los hogares españoles esta noche del 5 de septiembre de 2016, la matanza de rojos, la exaltación y apología del terrorismo de estado en un medio de comunicación que pagamos toda la ciudadanía con nuestros impuestos, una mayoría que no nos identificamos con ese régimen criminal que ahora el gobierno del PP desatado, asustado por la posibilidad de perder el poder saca de su corrupto armario, la artillería pesada de su verdadera ideología, la que asesinó y torturó a más de medio millón de personas en cada rincón de España.

Esta clara vulneración de la actual Ley de Memoria Histórica debe ser denunciada de forma inmediata por los partidos que defiendan la democracia, por organizaciones de memoria, por cada persona de bien que no se identifique con estos principios criminales, basados en el exterminio de otras razas, de quien piense diferente al establishment montado por esta banda de delincuentes.

Es como si en Alemania se pusiera una película exaltando la figura sanguinaria de Adolf Hitler, el holocausto que cometieron los nazis sobre millones de personas en toda Europa.

Ya casi no me queda capacidad de asombro ante las acciones de esta banda organizada.

¿Cuál es el objetivo, meter miedo a la población para que les voten?

¿El anuncio de otro golpe fascista para defender un régimen del 78 podrido de corrupción?

¡Abajo el fascismo!

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